Consumir Menos

Tienes que consumir menos.

En la sociedad actual existen muchas trampas ocultas.

Por un lado tenemos de todo, es posible hacer casi cualquier cosa: irnos de vacaciones, comprar un coche deportivo, una gran moto…

Pensamos que somos libres de hacer lo que nos plazca, que tenemos a nuestro alcance infinitas opciones para escoger, que somos inteligentes y racionales y elegimos lo que nos conviene.

Pero no es del todo cierto, somos influenciables.

Considero que en las sociedades desarrolladas aún existen esclavos, bien vestidos y modernos… pero sin libertad real.

Eduardo Punset, presentador y escritor, en su libro: “El alma está en el cerebro”, concretamente en el capitulo VI, nos habla sobre el “brainwashing” (lavado de cerebro) y su impacto a lo largo de la historia, es una técnica que se ha utilizado de diferentes maneras: en la guerra, soldados sometidos a tortura, en las sectas religiosas, maltratos físicos y psicológicos en el hogar, violencia de género… todas ellas son situaciones extremas donde la mente humana se ve sometida y persuadida a los intereses de otros seres humanos.

El autor se pregunta: “¿podemos estar seguros de que en la sociedad abierta y crítica que conocemos no se están produciendo asaltos semejantes a nuestra voluntad?”.

Nos advierte sobre el poder, dice que se legitima demasiado fácilmente y en nombre de la autoridad se pueden cometer enormes atrocidades. También cita el peligro de una mala educación…

Concluye: “¿Está siendo usted manipulado? Es probable, porque en una empresa de publicidad o en un despacho ministerial, en una sala de reuniones de un medio de comunicación o en el otro extremo de su propia oficina, siempre habrá personas que estén calculando cómo pueden conseguir que usted piense lo que ellos deseen que piense. El ser humano ha sido así desde que comenzó su andadura sobre la Tierra. La solución está en su cerebro. Como nos decía Kathleen Taylor: Deténgase, piense, reflexione”.

Los métodos de persuasión han mejorado mucho, son más sutiles, no tan dañinos y legales. No los vemos como algo peligroso, no le tenemos miedo a la publicidad, al marketing. Pero funciona, vaya si funciona, sus efectos se ven especialmente a largo plazo. El proceso es lento pero constante.

Las grandes multinacionales contratan a los mejores candidatos, personas brillantes con formación universitaria, máster y varios idiomas. Les realizan pruebas de actitud y aptitud: test de inteligencia, de comportamiento, dinámicas de grupo, entrevista personal etc. Después los forman durante algunos años, pasan por diferentes departamentos, descartan los candidatos “no válidos” y se quedan con los que consideran, los mejores.

Profesionales de éxito, especialistas en su trabajo.

¿Y cuál es su trabajo?

Su trabajo es que tú consumas.

Cuando vas a un supermercado, por ejemplo, todo está dispuesto para que te sientas a gusto, para que tengas las sensaciones adecuadas que te inspiren a comprar. Pero no solo la compra básica e inteligente que todos tenemos que hacer, los llamados productos de primera necesidad, algunos caprichos, vamos, lo que nos hace falta…sino muchas otras cosas.

No tengo nada contra el consumo, sino contra el “híper consumismo”.

Es realmente difícil escapar, tú entras tarareando una canción (número uno en la radio…) estás contento porque has aparcado tu coche en el aparcamiento de la gran superficie, vas de la mano de tu mujer y llevas a tus hijos en el carro que ponen a tu disposición.

Pero como eres una persona inteligente llevas la lista de la compra porque a ti no te engañan así como así.

La lista:

Vino. Te vas a la sección de licores, notas que la luz es un poco más tenue que en el resto de las zonas, te da una sensación cálida, no sabes como describirla… como añeja, de calidad vamos.

Buscas un vino para acompañar la cena de esta noche con tus amigos, ves uno de oferta de una marca desconocida, lo coges y piensas que está bien de precio, además tiene la denominación de origen que te gusta, la Rioja, pero no quieres quedar de “agarrado” con tus amigos… decides coger otro más caro, un “Rioja” de marca “Acme” con un fabuloso dibujo en la botella y un lema como “selecto para selectos”, vale cuatro veces más, pero “tú si que lo vales”…

Leche, pan y huevos. Te recorres todo el supermercado para llegar hasta el final, te hacen pasar por delante de un montón de ofertas en las cabeceras de los pasillos, que por otro lado tienen una distancia entre ellos perfectamente estudiada… para tú comodidad…bueno, después de un par de huevos de chocolate que te ha metido tu hijo en el carro, una tarjeta de memoria para la cámara de fotos (tienes 3 pero así te organizas mejor), y un DVD de dibujos animados que ha cogido tu mujer, porque les encanta a los niños…

Llegas y compras la leche y los huevos más baratos que hay, para ahorrar que la cosa está muy mal…

Un cable HDMI. Llegas a la zona de las televisiones, impresionantes pantallas, ya tienes una que compraste hace un par de años, pero es que las de ahora incorporan una nueva tecnología que permite una calidad de imagen nunca vista (aunque tú, eres miope…) son de última generación… realmente te gustaría comprarte una, pero no puedes, te frustras y te vas a la sección de ordenadores portátiles, encuentras un modelo como el que te compraste hace un año, ves que vale la mitad y te sientes estafado, pero es que claro, la tecnología avanza muy rápido y (las marcas se encargan de ir sacando los productos escalonadamente) ahora el procesador es el “alfa I99”.

Al final no compras el cable porque se te ha bajado la moral al ver lo desfasado que estás. No has gastado nada, pero a costa de sentirte (absurdamente) un poco pringado.

Un Traje para ti y un Vestido para tu mujer. Todavía tienes un poco de resaca del sufrimiento anterior en la zona audiovisual pero hace unos meses te han invitado a una boda y necesitas ir bien vestido por lo que te diriges a la zona oportuna, o a una tienda especializada (me da igual para el ejemplo).

Los trajes baratos te parecen demasiado simples para un acontecimiento social tan importante, los que te gustan son caros, te sientes acorralado…. Encuentras un termino medio, tirando a caro, y lo compras. Tu mujer tiene su propia guerra interior, le cuesta decidirse pero al final lo hace, no es barato, pero podría haber sido peor… no está mal. Después pasamos a los complementos, tienen que ir a juego… una corbata, unos zapatos, un lazo, una flor…

Ya estás vestido, ahora solo tienes que hacerle el regalo a los novios… comprar un billete de avión para toda la familia (se casan lejos) y reservar el hotel. ¡Casi el sueldo de un mes!

Pilas, chicles, una chocolatina. No estaban en la lista, pero sí al lado de la caja donde haces cola para pagar y esas cosas siempre hacen falta, además quieres mucho a tus hijos y se lo merecen.

Como has podido observar, has caído en un montón de trampas, algunas pequeñas y sin mucha importancia y otras más graves. Estamos rodeados de tentaciones, publicidad, influencias sociales etc. El ambiente nos influye, tenemos puntos débiles y por ahí se cuelan gastos evitables, lo malo es que nos pasa factura, en forma de escasez y sufrimiento

Si disponemos de suficiente dinero para gastar, sin demasiadas complicaciones, ahorrar  y llevar nuestra vida por donde queremos, la cosa no es demasiado preocupante.

Si disponemos del dinero justo, lo gastamos todo y al final de mes no tenemos nada, el tema pierde un poco la gracia, porque no avanzamos, tenemos que volver a empezar cada mes, otra nómina otros gastos imprescindibles y otra vez a la rueda, sin movernos.

Si utilizamos alegremente el crédito para permitirnos el consumo, sea con tarjeta y/o pago aplazado. Estamos enterrándonos poco a poco… eso si, bien vestidos y con la barriga llena.

Entiendo que hay diferencias, a lo mejor tú no caes en la tentación, o no vas a las bodas… lo importante es que casi todo el mundo, mejor o peor, tiene sus fallos. En algunos casos mi imaginación se queda corta, para describir el nivel de superconsumo de algunas personas. También hay gente excepcionalmente austera…

En este caso los detalles carecen de importancia.

Lo importante es ser realmente consciente de lo que está pasando.

Tienes que pensar en el tema, párate unos minutos después de leer este post, busca formas personales para evitar caer en el consumo excesivo, recapacita.

Si eres más consciente de lo que te rodea y como te influye, si te miras a ti mismo desde la distancia, te darás cuenta de que algunas veces compras cosas caras para dar una imagen al exterior, para gustar a la gente, para sentirte mejor.

Para ello es necesario un poco de humildad. No digas que a ti la publicidad no te afecta porque es mentira, hay casos, pero son pocos.

Es humano querer gustar a los demás, ser aceptado, lo malo es, si la forma de hacerlo es a través del coche que tenemos, la ropa que usamos…

Es bonito amar a los tuyos, pero el amor no tiene nada que ver con regalar unas zapatillas deportivas, o en el caso de los niños pequeños, los dulces y juguetes que le apetezcan.

Por ello:

  1. Ríete de ti mismo. Reconoce que  a veces compras por impulso, no pasa nada, pero date cuenta, aprende, la próxima vez podrás controlarte.
  2. Piensa primero. Antes de ir de compras, mentalízate antes de salir de casa, recuerda lo que es importante para ti, las trampas que te vas a encontrar y lo que tienes que hacer.
  3. Ten personalidad. Sé único, no te compres lo que se compran todos, hay alternativas, búscalas.
  4. Evita tentaciones. Si estás triste no salgas de compras, haz ejercicio, escucha música, queda con un amigo…
  5. Espera. Cuando te encuentres delante de un escaparate y veas un bolso precioso o un teléfono móvil nuevo, y tengas unas enormes ganas de comprártelo. Párate, date una vuelta por la zona, piensa en como está tu situación económica, si realmente te lo puedes permitir, si te hace falta… después vuelve y comprueba como ha disminuido tu ansiedad inicial, ahora puedes pensar mejor, discernir si te lo llevas o no en base a un criterio más racional, no impulsivo.
  6. Aprende. Lee algo sobre técnicas de venta y marketing. Descubre los trucos de las grandes superficies o como funciona nuestra cabeza al ver un anuncio en la televisión…conoce al “enemigo”.
  7. Ten presente que el que mandas, eres tú. Nadie puede entrar en tu interior, en el fondo la decisión es tuya. Es gratificante darse cuenta de que tenemos el poder de decidir, puedes “luchar” contra las estrategias comerciales, los vendedores sin escrúpulos, los anuncios publicitarios… tú eres el jefe, no lo olvides.
  8. No dejes todo el trabajo a tu fuerza de voluntad. Si es necesario, sal con poco dinero. Deja las tarjetas en casa. Pídele a alguien que te ayude a administrarte. No entres en algunas tiendas etc.

Para terminar este post, dos cosas:

¿A ti que te parece?

¿Podrías comentar algunos trucos concretos que a ti te funcionen para evitar caer en las trampas consumistas que nos ponen?

About Jorge

Quiero ayudarte a que administres mejor TU dinero. Escribo sobre ahorro, inversión y crecimiento personal con una filosofía minimalista basada en principios como la sencillez, la creación de hábitos positivos, la automatización financiera... para ayudarte a disfrutar tu vida, con más libertad. Invito a la reflexión y, especialmente, a la acción.

2 Responses to Consumir Menos

  1. Carlos 20 Junio, 2011 at 17:26 #

    Yo diría tres cosas que, en mi opinión, nunca se deben llevar a hacer la compra:

    – Apetito
    – Prisa
    – Ganas de ir al servicio (esta está relacionada con la anterior…)

    Seguro que hay alguna más relacionada con los estados de ánimo, pero a mi estas tres son las que más me “ayudan” a caer en las “trampas”.

    Un saludo!

  2. Jorge 24 Junio, 2011 at 23:15 #

    Gracias Carlos!

    Estoy de acuerdo, hay estudios que demuestran que si tienes apetito compras más comida, pero no solo eso, compras dulces, bollería industrial y otras… osea “basura”.

    Con prisas no piensas bien, no puedes decidir con criterio por lo que no optimizas tu elección.

    Si tienes ganas de miccionar o defecar las cosas se ponen muy feas para tu libertad financiera…

    un saludo

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